Quizá, muchas veces no seamos conscientes

de lo mucho que tenemos hasta que un día

inesperado lo perdemos.


¿No es verdad?


De ello va este poema.
 

 

 

 

 

  Cuando te tengo 

 

  de ti me olvido.

 

  Cuando te miro  

  casi ni te veo.

 

  Cuando me llamas 

 

  apenas te oigo.

 

  Pero,...

 

 ¡Cuando no estás!

 

 ¡Cuando me faltas!

 

  Te recuerdo a cada instante, 

 

   te veo en todos los lugares de mi casa, 

 

   y tu voz sonora y risueña 

 

   inclemente resuena 

 

   por los resquicios de mi alma.

  

   ¡Amor!

 

   ¡Qué cosas tienes!

 

 

             Para Carmen

 

 

          8 de julio de 2015