La mujer primera

 

!No! No eres tú, virtuosa Pandora, – aquella dama 

creada por el cielo –, quien libre dejó el drama.

!No¡ tu bïen lo sabes, mujer de nívea arcilla,

que tu tïbïa mano nunca abrió vasija.

No hubo cuenco alguno que guardara sortija,

porque el mal, desde antaño, deambula en otra orilla

 

¡Ella!, mujer sabïa,  que a los hombres comprende,

no precisa las luces que el ánfora desprende.

Conoce la verdad del corazón humano;

mortales con entraña corrompida y horadada

por la esencia animal, y de razón callada.  

Por desgracia, no anduvo la esperanza en su mano.

 

Cádiz, 6 de enero de 2010

        

El hermano fiel

 

 

Cuadrúpedo rebelde de afanosa montura,

veloz corcel, indómito, sin rïenda o cordura.

Perpetua semilla que en el huerto florece,

legado de la eterna ascendencia demente.

Hermano fiel de vida y de muerte aüsente

que oculto en nos cabalga porque nunca fenece.  

 

Su avidez desgarrada de poder vanidoso

desconsuela la tierra fecunda y sin reposo.

!Imperioso promiscuo que sïembra en lo ajeno¡

No entïende los hechos si no ofrecen bïenes

y su germen cautivo ha teñido los genes.

Poderoso y temido desbocado meleno.

 

Es mïope y de un corto común sentido, éste

innato vivïente de nariz larga y agreste.

Incapaz, por codicia, de razón no sesgada,

que sucumbe a su propia ambición desmedida.

Altrüista exclusivo de su estirpe torcida

por la que pronto entrega hacienda y galerada.

 

Cádiz, 6 de enero de 2010