De su triste letargo ha despertado

anegado de nieve derretida.

Incolora fontana divertida

que en alegre murmullo se ha tornado.

 

Amarillos, los rayos se han filtrado

calentando la espuma retenida.

La impávida libélula rehuida,

entre los glaucos trinos, lo ha besado.

 

Culantrillo y orquídeas moradas

adornan la infinita matriz viva.

Fiel testigo inmutable de la vida.

 

Filósofo de almas deshojadas

que la cárcel del tiempo cautiva.

Poeta enamorado de la vida.

 

Cádiz, 24 de octubre de2008