Se trata de una piadosa leyenda medieval que los contemporáneos de Cervantes conocerían por la traducción de una versión en prosa francesa del siglo XV.

         Según las leyendas del ciclo carolingio, el Bálsamo de Fierabrás fue el ungüento que se empleó para ungir el cuerpo de Jesucristo antes de ser enterrado. Este tema lo encontramos como asunto central en el cantar de gesta francés Fierabrás (el de los feroces brazos), que se fecha hacia 1170. Esta leyenda épica sostiene que cuando el rey sarraceno Balán y su hijo el gigante Fierabrás conquistaron Roma, robaron de dos barriles los restos de esta maravillosa sustancia. Posteriormente, fue Oliveros quien, habiéndose convertido al cristianismo, se lo arrebata al Gigante para entregárselo al Emperador Carlomagno. El propio Oliveros se cura de sus mortales heridas recibidas en combate, bebiendo un sorbo del ungüento, pues tenía esta pócima la propiedad milagrosa de curar las heridas y salvar la vida de quien lo bebía.           

 

         El Bálsamo de Fierabrás

 

         Hoy me has ofrecido el bálsamo del Gigante,

         ese, del que dicen que ¡todo! lo cura.

         Y a cambio de él me habéis pedido muy poco;

         tan sólo has necesitado

         mi ignorancia y mi ingenuidad.

         Hoy  me servisteis  la cura milagrosa para mis heridas,

         y yo la acepté, porque de ti ¡nunca! dudé.

         Cómo podría pensar mal,

         si decías ser un Caballero Andante;

         un hidalgo como aquellos que antaño

         ejercieron la noble profesión de la Caballería.

         Pero, ¡tú!..., tu no eres Don Quijote,

         y, sin embargo...,

         yo ¡sí! soy Sancho;

         aquel humilde campesino y escudero que aún llora

         por la muerte de su Hermano.

         ¡No!..., tú, no eres Alonso Quijano, el bueno...,

         y este excelente licor que me habéis brindado

         sólo ha servido para colmar tus cofres,  

         y las arcas de los que son como tú.

         Hoy me disteis a beber el consuelo

         con el cual me habéis quitado la Libertad.

         ¿Qué habré de hacer para recuperarla?

 

           

 

            Cádiz, 28 de julio de 2015