LA MALDICIÓN DE CASSANDRA

          Alexandra habla a los troyanos

                                 I

 No crean que fue Apolo – el hijo de Latona –

 quien a mí me maldijo, como alguno comenta.

 En absoluto, ¡nunca! la Luz en la tormenta

 deseó castigarme por herir su persona.

 

 La injusta y cruel condena que mi alma desazona

brota de las entrañas de Troya, la sedienta;

del infiel egoísmo, de la ignorante afrenta,

y de la amilanada y dogmática Corona.  

 

¡Troyanos! sois tan ciegos que ya no vislumbráis

ni la llama del fuego que alumbra en los hogares;

no la veríais ni aunque con la misma os quemarais.

 

Recordad que con tiempo advertí que os guardarais

de Ulises y los suyos; de sus tretas dispares.

Pero no habéis querido ver, ni acaso dudáis.

                                II

He podido marcharme hacia tierras lejanas,

evitando con ello la fatal desventura,

porque muy bien conozco mi negra singladura.

Pero el sino es tozudo y no cesan sus ganas.

 

Yo, por mi sola mano y sin las gentes llanas,

solo habría aplazado la tenaz tesitura;

al final, todo habría sido muerte y amargura.

Sin los hijos de Troya no oiremos las campanas.

 

Muchos de los que afirman ser patriotas leales,

de haberlo podido, hasta  me hubieran matado

para no asumir esta Verdad, y sus señales.

 

Pero el tiempo concluye con nuestros funerales:

¡Todos! estamos muertos; sólo somos pasado,

erráticos espectros, desdichados mortales. 

 

        Cádiz, 12 de agosto de 2016

                 Juan Delgado

 

 

El Mito de Cassandra

 

                Casandra ó Alexandra, hija de Priamo y Hécuha, hermana gemela de Heleno, fue como éste célebre por su habilidad en el arte de la adivinación: desde su infancia ya habia presentido cuál seria su destino dejados una noche en el templo de Apolo Thymbreo, fueron hallados en el dia siguiente entre dos dragones que les lamían las orejas. Casandra, asi que llegó á la edad de la adolescencia, fue, aunque en vano, solicitada en matrimonio por Otryoneo y varios príncipes asiáticos. Obtuvo de Apolo, que la amaba, el conocimiento del porvenir; mas el dios indignado de su insensibilidad, no pudiendo retirarle el don que la habia concedido, se vengó en desacreditar todas sus predicciones, logrando neutra lizarlas y que al mismo tiempo fuesen funestas á las que las poseía. Desde esta época, Casandra, no cesó de predecir á sus compatriotas todo lo que debia resultar de los sucesos presentes, mas sus anuncios siniestros, hallaron en todas partes una incredulidad obstinada, siendo ella por último, objeto despreciable y odiado. Delirante como todas las adivinas, vagaba por las calles de Troya y fuera del palacio de Priamo, encerrada á menudo en una torre, desdeñada por su propia familia, detestada por los unos, á causa de su be lleza y conocimientos fatídicos, de los otros por sus repelidos avisos que contrariaban sus pasiones, asi continuó hasta el dia de la ruina de Troya : Corebo entonces , su prometido esposo, halló la muerte en la villa incendiada ; aterrada en medio de la general matanza, Casandra buscó asilo en el templo de Minerva ; pero Aíax Ollide la arrancó del altar á que estaba abrazada : en la partición del botin de prisioneros, tocó en suerte á Agamenón, generalísimo del ejército que la condujo á Argos, no obstante las profecías siniestras que le indicó: Agamenón (V.), apenas hubo entrado en su palacio, cuando fue muerto por Clitemnestra y Egisto: Casandra y los dos gemelos que tuvo de Agamenón, sufrieron igual suerte: en Micenas se enseñaba su sepulcro: Amycles pretendía también tenerle : Leuctres honraba á Casandra bajo el nombre de Alexandra : su templo y su estátua en esta villa eran célebres, porque servia de asilo sagrado á las solteras que rehusaban el matrimonio: estas se arrojaban á los pies de la casta prometida de Apolo, vestidas como acostumbraban las Furias, el cabello tendido, el rostro teñido con composiciones ó jugos con que cubrían sus mejilla», de cuya suerte se ofrecían al culto de Alexandra, es decir, que concertaban un compromiso de castidad , si no para siempre, por lo menos temporal. Thalames, villa de Laconia, tenia igualmente un templo con oráculos bajo la invocación de Alexandra: se citan asimismo otros dos templos de Casandra , uno en los Dardanios en Troada , otro en los Daunios en Italia.
[MITOLOGÍA UNIVERSAL por Juan Bautista Carrasco – 1864]
 
 
Sobre el mito de Casandra
 
           Pienso que Cassandra no es creída porque para gran parte del Pueblo aceptar o reconocer la “verdad” implica tomar conciencia de esa realidad y, con ello, la obligación de actuar en consecuencia. Por lo común, muchos Ciudadanos no se comprometen con los hechos objetivos e imparciales – aún a sabiendas de ser correctos – porque:  
  • La “verdad” suele contradecir y/o hacer peligrar los intereses individuales y/o personales, de clase, … etc.

  • La incultura, y los sesgos religiosos, influyen de tal forma en la Comunidad que muchos Ciudadanos no son capaces de aprehender adecuadamente los novedosos designios.

  • Una parte significativa del Pueblo teme el cambio; han sido educados en el miedo y son demasiado cobardes para asumir su pasado, su presente y el futuro. Para ellos, cuando la esperanza muere llega el alivio porque aunque el futuro no sea demasiado halagüeño, no tendrán que afrontar sus limitaciones y contradicciones, e incluso pueden llegar a creer en sus propias falacias. 

           En todos los casos anteriores, se suelen negar las verdades obvias, y el mensajero es frecuentemente mofado, excluido o, si es preciso, eliminado.  

           <<La “maldición de Cassandra” caerá sobre todos aquellos que anhelen descubrir la Verdad y deseen con ella cambiar el mundo. >>