Redondeadas colinas          

de aureolados salientes

 donde las fuentes albinas

 se derraman sugerentes.

 

Manantïal de eternidad

 que sacia la sed de vida,

 templo de sensüalidad

 donde el corazón anida.

 

Ocultas a las miradas,

 celosas de su secreto,

 por todos muy deseadas,

 principio y final del reto.

 

Santo Grial del Caballero

 que luchando con denuedo

 sucumbirá en el sendero,

 si es preciso, por su credo.

 

Cádiz, 29 de junio de2008