Los labios de "la mar" saben a sal.

!Qué pena tan honda al cielo proclama¡

 que su alma hialina cristales derrama

 en tibias mejillas de suave coral.

 

Los labios de “la mar” saben a sal.

¡Cómo! su corazón el mío desboca

cuando con ternura beso su boca,

misteriosa alhaja de sol estival.

 

Y cuando en ella me sumerjo ansioso

aspiro su aliento, profundo y espeso,

que presto invade mi pecho ambicioso.

 

Y a ella voy, por siempre, vengo y regreso;

penoso y fatal ciclo doloroso.

La muerte y la vida: ¡todo! en un beso.

 

Cádiz, 1 de septiembre de2008