De los Capítulos 15 y 16 de la Tercera Parte de Don Quijote de la Mancha

         En la venta de Juan Palomeque, el Zurdo, trabaja una criada llamada Maritornes. Es asturiana de nacimiento y presume por ello de ser muy hidalga (Asturias era, junto con la Montaña, Vizcaya y Galicia, tierra solar de la hidalguía española). Miguel de Cervantes la define como una muchacha de ancha cara, llana de cogote, de nariz roma (chata), tuerta de un ojo y del otro no muy sano, aunque su cuerpo era gallardo y suplía todas aquellas deficiencias. No medía más de siete palmos de los pies a la cabeza y era un tanto cargada de espaldas. Según el Autor del Quijote, la moza era lasciva y a la par caritativa: ”ser feo o poco agraciado, y además lascivo, no son impedimentos para ser bueno y caritativo“.

         Yo conozco muy bien a Maritornes, porque antaño tuve la fortuna de alojarme en aquella venta. Y suscribo, punto por punto y de principio a fin, todo lo que afirma el Soldado.

         Con este poema que aquí escrito os dejo quisiera rendirle un modesto homenaje y dejar constancia de las bondadosas cualidades de Maritornes:la Magdalena de los caminos manchegos.

         ¿Cuántas Maritornes habrán nacido a lo largo del tiempo?

         ¿Cuántas Maritornes habremos conocido en nuestra vida?