¡NADA MÁS!


 

       (De “Rumbo a Ogygia”)

 

 

  Anhelo ¡tanto!

ver de nuevo

el resplandor 

que hace el sol de oriente al nacer,

aunque bien sepa

que pronto, en la tarde,

morirá por occidente.

 

  Deseo ¡tanto!

que lleguen los días de abril,

cuando la lluvia cesa,

para estar otra vez a tu lado,

aunque sé con certeza

que nada perdura en el tiempo,

sobre todo tú.

  

  Me ilusionan ¡tanto!

tus viejas e imposibles palabras,

eternas y acogedoras.

  Porque

        ¡Siempre!

                 he vivido de ellas,

                        y bien sabes que no tengo

 

                                     ¡nada más!

 

 

 No permitas que te quiten la esperanza.

 Es lo único que tienen los que !nada más¡ poseemos. 

        

            Cádiz, 19 de noviembre  de 2014