Etéreo reloj de sal, de agua de mar.

Líquido crono que fija el presente,

el futuro y mi pasado aüsente;

sutil puñal, aliento del azar.

 

Cadente tic-tac, continuo y regular,

melancólico, apasionado o ardiente.

Registro eterno de mi ser viviente

donde crecen las flores de azahar.

 

Asilo del corazón fatigado,

donde, en una fecha cüalquïera,

malherido, se detendrá agotado

 

recordando aquella vieja habanera.

Poeta y navegante afortunado

transformado en espuma marinera.

 

Cádiz, 11 de septiembre de2008