Un mar de montañas

de olas inmóviles,

de congeladas crestas,

sin espuma y romas.

 

Un mar de secos fondos,

anegado de pétreos peces,

con agua de lluvia

en los finos arroyos.

 

Un recuerdo torcido

en los ojos claros

de un rudo marino.

 

Una luz vespertina

que cubre el aciago camino

de las mansas riberas.

 

 

(A la memoria de Rafael Alberti,

 un marinero en tierra)

 

               

Algeciras, 15 de febrero de 2013