Ogygia, reino de Calipso,

Isla de Homero

y cobijo de Ulises.

Hacia ti navego

buscando el refugio de tus aguas libres.

A solas, en la quietud de mi camarote,

soy juez y defensor de mi propia ley,

¡Qué terrible tragedia¡

Soy un asesino de sentimientos

que defiende la soledad.

Odiado y envidiado,

me separo de los buenos y de los justos,

que siempre quisieron crucificarme.

Me alejo de la santa simplicidad

y de sus hogueras ardientes,

y huyo de mi peor enemigo; yo mismo.

Me he sentido hereje, loco, escéptico,

¡un impío¡, y un malvado.

Pero, ¡Hoy¡

Hoy quiero, en esta singladura creadora,

quedar reducido a cenizas.

Me retiro en mi soledad

y hacia ella sólo llevo

mis lágrimas.

 

Cádiz, 1 de septiembre de 2013

 

Dedicado a la memoria de 

Friedrich Wilhelm Nietzsche.